«¿Me pasas el logo en vectorial?»
Le mandas un enlace con su nombre. Entra, se lo descarga en el formato y el tamaño que necesita, y el enlace se revoca en un clic.
NAWTUS guarda los logos, las fotos, los vídeos, las fuentes y los originales de cada marca en el ordenador de tu estudio. A internet solo sale lo que tú decides publicar.
Un gestor de archivos pensado para la imagen de marca: ordena, revisa, versiona, entrega y publica. Vive donde se hace el trabajo, en tu equipo, y desde ahí sale al mundo cuando tú lo dices.
Todas las marcas, todos los originales, todas las versiones. Privado por defecto.
La web de cada marca y lo que ve cada persona con su enlace. Sin administración en internet.
Tu ordenador no acepta conexiones de fuera: siempre llama él. Si una publicación se corta, sigue donde se quedó.
Lo que ves aquí es la app funcionando en modo prueba: navega, abre archivos, compara versiones, deja un comentario. Puedes tocarlo todo. No se guarda nada.
Le mandas un enlace con su nombre. Entra, se lo descarga en el formato y el tamaño que necesita, y el enlace se revoca en un clic.
El cliente deja el comentario clavado en ese punto de la imagen, o en esa página del PDF. Te llega a tu ordenador, con su nombre.
Cada archivo se abre en el programa de edición de tu ordenador, el que elijas para cada tipo. Lo guardas en su formato y vuelve como versión nueva, con un comparador para ver qué cambió.
Con el Buzón mandas una foto, un archivo, una nota de voz o un vídeo, y aparece en la carpeta que elegiste, o en una caja fuerte. Va cifrado de tu móvil a tu ordenador.
Las descargas, los ZIP y los correos salen de tu web. Tu equipo puede estar cerrado: lo publicado sigue disponible.
Su logo, sus colores, sus enlaces y las secciones que elijas, con su diseño y su buscador. Un botón, Publicar, y está en internet.
Conecta a NAWTUS un cerebro de IA y gestiona la biblioteca escribiendo, como se lo pedirías a alguien del estudio. Solo para el administrador, desde tu ordenador o desde el móvil.
Un modelo que funciona en tu propio ordenador, sin salir a internet, hace el trabajo: mueve, renombra, etiqueta, ordena, crea secciones y carpetas, encuentra archivos por lo que son y se acuerda de cómo te gusta trabajar.
Puedes sumar un segundo cerebro, con tu propia cuenta, que prepara cada encargo y comprueba lo hecho. Solo lee y aconseja; a él le llegan tu orden y su registro, y lo enciendes o lo apagas tú.
Cada cambio queda apuntado y se deshace en un clic. Mandar a la papelera, mover ramas enteras o publicar esperan tu confirmación, y nunca borra para siempre ni toca accesos, ajustes ni la caja fuerte.
No es una promesa. Es cómo está hecho, y se puede comprobar.
Un hub cifrado con tu contraseña: en el disco no se leen ni el contenido ni los nombres. Se abre escribiendo su palabra en el buscador; con cualquier otra palabra, nada dice que exista. Nunca sale con Publicar, y si olvidas la contraseña, la recuperas con tu frase de 24 palabras.
Argon2id · XChaCha20-Poly1305Tu web rechaza cualquier acceso de administrador. NAWTUS se administra desde tu ordenador y desde ningún otro sitio.
Publicar nunca envía contraseñas, cuentas de administrador, estadísticas ni sesiones. Los enlaces viajan solo como huella, nunca como llave.
Con su nombre, en su idioma y con lo que tú le dejes: ver, descargar, comentar, subir. Se revoca en un clic.
Están en tu disco, con una copia cada día a otro disco. Cuando quieras, los exportas tal como los ves en la app: el mismo árbol de carpetas.
Diez años viendo cómo se guarda, se comparte y se pierde el trabajo de una marca. Y un punto de inflexión: NAWTUS tenía que existir.
Nace de una necesidad: trabajar en privado y mantener la soberanía sobre tus activos digitales, en medio de tanta burocracia que en la práctica sirve de poco. No es una nube a la que se le añadió privacidad: es privado desde el principio, con una ventana que abres tú.